Es este uno de los pocos tronos que no
existían antes de 1.936. Su historia, pues, hay que
buscarla a partir del año en que, por primera vez,
llega a Tobarra: la Semana Santa de 1.946.
Se adquiere por gestiones del Ayuntamiento y de su Alcalde
Sr. Arteaga. Colaboran económicamente algunos empresarios
de la entonces boyante industria del cáñamo
y el esparto, siendo seguramente la mayor aportación
la de D. Miguel Carcelén López quien sería,
además, su primer presidente y el gremio de hialaores
el seno donde nacería el grueso de la hermandad.
El grupo escultórico está formado por cinco
figuras y una cruz. Representa una de las Caídas
y está inspirado en el que Salzillo tallara para
Murcia. Su autor es Roberto Roca, de Valencia. Al parecer
el importe es de 16.000 pesetas.
Las andas se confeccionaron en el taller de carpintería
de José Martínez Iniesta (Leocadio) y la talla
que la recubre es obra del también tobarreño
D. José Ochando Chumillas. La solidez y peso del
conjunto hace que popularmente sea conocido y admirado como
Paso Gordo.
Como no hay una hermandad constituida como tal, sino un
grupo de personas unidas por un trabajo común, se
dan algunos altibajos en su trayectoria: escasez de personal
y de recursos materiales, de ornamentos, de alumbrado, etc.
Se recurre a ramas de pino y aliagas, que han quedado como
símbolo en la actualidad. (El Judio de la Aliaga).
No obstante, en 1.955 y 1.956 la Caída se hizo cargo
de la imagen de la Verónica por crisis de esta hermandad.
También desde 1.963 - 64 ( ? ) se encargará
del paso del Resucitado en la mañana del Domingo
de Resurrección, aunque oficialmente es en los ochenta
cuando se les asigna esta imagen.
Los últimos años de la década de
los sesenta son años duros para el Paso Gordo. Es
muy pesado y salen pocos cofrades. Se suceden los presidentes
Luis Leal Romero, Pio Cañete Monge y Manuel Hernández
Catalán que desempeña el cargo en 1.969.
En 1.970 se nombra presidente a José Garrido Cabañero
y con él la hermandad comienza el camino de la consolidación.
Aumenta el número de hermanos y empieza a renovarse
el material: se sustituye el turbante tradicional, se añade
agremán a las túnicas, se instala nuevo alumbrado
y se llevan a restaurar las imágenes a Murcia.
El 24 de Marzo de 1.979 se abre el Libro de Actas de la
hermandad, siendo Ramón Manzanares Valenciano presidente
de la misma hasta 1.980. Se vuelve a sustituir el turbante
por un gorro del que pende una pañoleta rayada en
blanco y marrón. Regresa Garrido a la presidencia
en 1.981, cargo en el que continúa actualmente. La
hermandad adquiere la caseta de repostería del Campo
de Fútbol como un eficaz medio de financiación.