Antonio Díaz Villena toma la presidencia
del “Moniquí” y forma una nueva junta
directiva (todos fruteros). En esta época son importantes
los logros y cambios que colocan a la Hermandad en una dimensión
más avanzada y compleja:
- Se pone en marcha el primer libro de actas, en una
reunión en el Ayuntamiento el 31 de Enero de 1970,
con D. Narciso Senosiaín Idiazabal como Alcalde.
En dicha reunión se nombra a D. David Aroca Gómez
como presidente de honor de la Hermandad.
- Surgen las primeras cuotas o recibos, con una cuantía
de 200 pesetas. Son aprobadas en reunión de Hermanos
el 7 de Febrero de 1970.
- Renovación del vestuario, se confeccionan túnicas
de terciopelo color rojo fuerte, con agermanes y cíngulo
en oro viejo. Desfilan por primera vez en la Semana Santa
de 1970.
- Nuevo estandarte del mismo color que las túnicas,
pero respetando los motivos del anterior, columna central
con flagelos en forma de cruz.
- Realización de
un trono en propiedad, aprobado en la Asamblea General Ordinaria
del 25 de febrero de 1973 y que desfila por primera vez
en la Semana Santa de 1974. Lo realiza Juan Martínez
Sánchez en Hellín y cuesta cien mil pesetas.
A este trono se le incorporan banquillos fijos y faldón
en 1981 y nuevos candelabros en 1983.
- Nuevos cetros o báculos en latón, trabajados
en las fábricas de bronce de Riopar.
- Vienen nuevos hermanos procedentes de diversos sectores
económicos y sociales.
- Se contrata, por primera vez en la historia de la Hermandad
, una banda de tambores y cornetas , como ayuda en el
desfile procesional.
- Coincide este periodo con la incorporación de
la mujer a la Hermandad, hecho que se ha perpetuado con
el paso del tiempo, de tal manera, que hoy, en el siglo
XXI podemos afirmar que las filas procesionales están
constituidas, casi en su totalidad por miembros del género
femenino e incluso se permiten el lujo de aportar su esfuerzo
en la carga del Trono.
Antonio Díaz Villena, se mantiene en el cargo,
hasta la Asamblea General Ordinaria del 23 de marzo de 1984,
en que se nombra como Presidente a Mario Algarra Alcaraz.
El relevo en la Hermandad viene de la mano de una nueva
junta directiva, formada por gente joven procedente, en
esta ocasión, de diferentes sectores económicos,
aunque se conserva la presidencia en manos de un conocido
frutero, Mario Algarra Alcaraz. Este grupo de gente permanecerá
a cargo de la Hermandad desde el año 1984 hasta el
1991.
Entre los momentos más importantes de este periodo
destaca la restauración de la Imagen del Cristo,
por el tobarreño Santiago Jiménez López
y la también restauración del Trono con nuevas
molduras, cambio del alumbrado y elevación de la
peana de la Imagen.
Francisco José Martínez Manzanares ocupa
la presidencia del “Moniquí” los años
1992, 1993 y 1994. En el año 1993 corresponde a esta
Hermandad hacerse cargo de la Presidencia de la Asociación
de Cofradias, es elegido como presidente de dicha entidad
Jesús Claramonte Aroca. Francisco J. Martínez
Manzanares continúa con la renovación del
“Cristo de la Columna” y encarga un nuevo estandarte
a las monjas de las Clarisas de Hellín
La Nueva Junta Directiva comienza su andadura en el año
1995 y continúa trabajando hasta estos momentos (año
2004), con el único objetivo de mejorar y engrandecer
la Hermandad del Cristo de la Columna, y así contribuir
al constante crecimiento de la famosa Semana Santa de Tobarra,
Declarada de Interés Turístico Nacional.
Preside este nuevo proyecto José Manuel Vizcaíno
Espadas, formando un amplio grupo de gente, nacidos bajo
la túnica roja del “Moniquí” y
en uno de los mejores momentos de la Semana Santa tobarreña.
Es el momento de llevar a cabo esos proyectos más
ambiciosos que se venían demandando años atrás,
y que por diversos motivos no podían ser realizados.
Desde el año 1991 se valoraba la posibilidad de
mejorar los desfiles procesionales con unos centros o báculos.
En 1999 y tras varios años de busqueda se adquieren
los citados cetros, cuyo detalle más significativo
recae sobre la columna con flagelos que los corona. Desfilan
por primera vez en la Semana Santa de ese mismo año.
El otro gran proyecto que ve la luz en este periodo es
la incorporación de un nuevo Trono que porte la imagen
del Cristo de la Columna. El trabajo se le encarga al artista
jienense José Miguel Tirao Carpio, discípulo
de la escuela andaluza.
El trono se realiza en dos fases, una primera en la que
se desfila con la estructura de madera completa sin tallar,
año 2001. Y la segunda y definitiva, en la que el
trono desfila con todo su esplendor, tanto en talla como
en policromía. Este momento correspondio a la Semana
Santa del año 2002.
Además se han llevado a cabo otros trabajos menores
como la terminación del nuevo estandarte y la renovación
del cordón (año 1995) que une o ata las manos
del Cristo a la Columna. También el vestuario sufre
modificaciones, en el año 1998, agarráores
y agarráoras del trono cambian el capuz de terciopelo
rojo por pañuelo dorado de raso, lo que aporta mayor
comodidad a la función portadora del trono.
Vestimenta: túnica y capuz de
terciopelo rojo fuerte, con agremanes y cíngulo en
oro viejo, y pañuelo dorado para agarráores
y agarráoras del trono. Cetros metálicos,
cromados y en lo alto una columna y dos flagelos.
Número de hermanos, media de desfile y
agarraores/as: 250 hermanos, desfilando una media
de aproximadamente 180. Agarran, en un relevo, entre 24
y 32.
Cuotas y derramas: hasta 1991 había
una cuota de 1.500 Ptas. Para adultos y niños. En
1992 será de 2000 Ptas. No ha habido derramas formales.
En el año 1986, se pidió que voluntariamente
los hermanos entregaran algunos kilos de albaricoques, para
después de su venta en el mercado de Madrid obtener
algunos ingresos. Se recaudo de esta manera unas 54.000
Ptas.
Aspectos particulares: Como se ha dicho,
llama la atención las ramas de albaricoques que se
colocan entre las flores que adornan el trono. Antes de
la procesión de Jueves Santo los cofrades son invitados
a un aperitivo en casa del presidente, donde no falta el
consabido mojete.
Bibliografía:
Revista de Semana Santa de 1992: artículo “Hermandad
Cristo de la Columna”. Guillermo A. Paterna Alfaro.
Revista de Semana Santa de 2001: artículo “Semana
Santa y “Moniquí”.