Segundo acto de la Semana Santa y el más
importante de la misma. Se lleva a cabo el Viernes Santo
a las 11 de la mañana en el monte Calvario. A la
llegada de Nuestro Padre Jesús Nazareno a este lugar
comienza el momento más esperado. Se dan tres toques
de silencio, interpretados por una corneta, para que el
ruido ensordecedor de los tambores cese durante unos instantes.
Sigue un sermón del sacerdote, recordando en su palabras
principalmente a los ausentes. Miles de personas escuchan.
Tras éste comienza a sonar “Mektub”,
genial partitura de Mariano San Miguel, música fúnebre
e intensa, como hecha a propósito para el momento.
Interpreta la Banda de la Unión Musical “Santa
Cecilia”. Al mismo tiempo la imagen de Nuestro Padre
Jesús Nazareno, por medio de un sistema mecánico
de articulación, mueve su brazo derecho impartiendo
la señal de la cruz a los cuatro puntos cardinales,
dándonos su Bendición, comenzando desde el
Noroeste a la Virgen de los Dolores y cementerio, Noreste
subida al Calvario, Sureste explanada y falda del monte
Calvario y Suroeste al Pueblo y Ermita de la Encarnación,
finalizando dando cara de nuevo a la Virgen de los Dolores.
Otra vez suena la corneta, para decir que la Bendición
ha terminado y dando paso al ruido ensordecedor de los tambores.
El acto se repite a la llegada de la procesión
a la Plaza de España.
Durante los años 1937, 1938 y 1939 esta Bendición
no se celebró a causa de la Guerra Civil y en 1940
la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno desfiló
en solitario para realizar la Bendición sin compañía
de ninguna otra hermandad.
Citas
“Allí, en la cima del
montículo, está el Nazareno... Suena el clarín
anunciando que ha llegado el momento de la Bendición:
La muchedumbre dobla sus rodillas, las frentes se inclinan,
y laten los corazones con más celeridad. Jesús
levanta la diestra y, con majestad indecible, hace sobre
el pueblo la señal de la cruz”
(Rafael Pastor Cantó.
Juventud, 1924)
“Nuestro Padre el Nazareno alza
la mano sobre el pueblo, rendido y pendiente mientras, Mektub
desgrana suavemente sus notas, cual lamento sobrehumano...”
(J. García Martínez.
Rev. S.S. 1972)
“A los pies del Nazareno, la
multitud. Es un prodigio de fe, porque, según dicen,
en esos momentos se conmueven hasta los mas descreídos;
quienes nunca manifestaron devoción. Es el momento
cumbre, allá en lo alto, cuando empieza la mañana
del Viernes Santo”
(Gutiérrez Alarcón.
Rev. S.S. 1974)
“El cornetín toca atención,
todo el mundo rodillas en tierra y JESÚS despega
la mano del madero (escalofrío mayor) y a la vez
que empieza la Bendición, sirve de entrada a Mektub,
marcha fúnebre que Mariano San Miguel hubiera debido
componer exclusivamente para este acto, que se escucha mientras
el Nazareno da la vuelta a los cuatro puntos cardinales,
hasta que cuando de nuevo toca la Cruz, es como un resorte
que pone en movimiento la algarabía y calla a la
Banda...”
(F. Huerta Martínez.
Rev. S.S. 1975)
“El tobarreño cuenta
sus años por semana santas y cuando algún
hito falta, le cuesta lágrimas. Sobre todo el Viernes
Santo todas las carreteras, todos los caminos, todos los
senderos conducen a Tobarra, para contemplar y recibir,
con inusitado fervor, la Bendición de Nuestro Padre
Jesús desde el cerro del Calvario. Esto no es una
metáfora. El que no lo crea que vaya a Tobarra y
podrá contemplar la grandiosidad de este acto y seguramente
confirmará su fe.”
(Ramón González
Cid. Rev. S.S. 1980)
“El pueblo de Tobarra, y yo con
mi pueblo, estamos convencidos y es verdad, que es el propio
Cristo el que nos bendice en el Calvario la mañana
del Viernes Santo.”
(S. Moya Tárraga. Rev.
S.S. 1983)
“Difícilmente puede darse
un ejemplo de austeridad y severidad como el que nos ofrece
Tobarra en este día que parece arrancado de un cuadro...
Más de treinta mil personas, rodilla en tierra, con
la mirada fija siguen la mano del Nazareno.”
(F. Huerta Martínez.
Rev. S.S. 1984)