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La Semana Santa tobarreña ha ido evolucionando a través
de los años adaptándose a los tiempos y a las
circunstancias de cada momento, pero a pesar de ello la Hermandad
de La Virgen de los Dolores puede sentirse orgullosa de seguir
manteniendo y defendiendo la misma manera de entender la Semana
Santa, como un día lo hicieran nuestros antepasados.
Seriedad, formalidad, compostura, sensatez, madurez y respeto
por nuestras costumbres, son la mejor y más bella herencia
que una hermandad puede ir dejando a través de los
años.
Resumen histórico: La Imagen de
La Virgen de los Dolores llega a Tobarra por medio de los
Religiosos del Convento de los Franciscanos Observantes entre
1619 y 1778. Ha salido del taller del insigne escultor murciano,
Francisco Salzillo, siendo una de las más logradas
de cuantas allí se hicieron.
En 1924, al hablar de la hermandad de La Dolorosa, como
ya se le conocerá en adelante, es hablar de una de
las hermandades que más empuje tiene en el nuevo aire
que están cobrando las procesiones. En ese año
es su presidente el sacerdote D. Agustín Munera Cañadas.
Una vez restaurada, La Dolorosa se incorpora a los desfiles
procesionales y son numerosas las donaciones y pruebas de
afecto que recibe por parte de muchas personas piadosas, ganándose
esta imagen la devoción y la estima de todo el pueblo.
En cuanto a las personas que ostentaron la presidencia de
la hermandad, se tiene constancia de que hasta 1930 fue presidente
D. Isidro Paterna Salido, el cual dejaría el paso en
este puesto a D. José Carcelén López
que permanecería en ese cargo hasta la llegada de la
Guerra Civil. Tras la guerra retomaría el mandato de
presidente D. Miguel Fernández Carcelén.
Por aquel entonces la Imagen de la Virgen de los Dolores
desfilaba en procesión en un trono como el de la Virgen
de Fátima en la Bajada del Cristo. Aquel trono tenía
4 palos en los que agarraban 8 personas.
En los desfiles procesionales los nazarenos vestían
con una túnica azul con capuz y con un cordón
blanco que bordeando el cuello se anudaba en la cintura. Más
tarde se fue añadiendo agremán en bajos y puños.
Por la noche los cofrades portaban unos farolillos que se
iluminaban con velas, y para el día había unos
cetros altos con una vara cilíndrica y terminados en
su extremo con el escudo de la Hermandad en madera.
La Imagen de la Virgen de los Dolores llevaba túnica
de color rojo con aderezos plateados y manto azul bordado
en oro.
En 1943 toma el relevo al frente de la Hermandad D. Antonio
Claramonte González, que en 1948 trae a Tobarra una
nueva Imagen de La Virgen de la Soledad, Imagen que también
pertenece a la cofradía de La Virgen de los Dolores.
La adquisición de un nuevo trono se puede centrar
alrededor de 1950. Parte de este todavía sigue desfilando
en la Semana Santa de Tobarra. Este nuevo trono estaba formado
por 2 plataformas superpuestas talladas por el “tallista”
Millán, natural de Hellín. La plataforma inferior
es el trono que actualmente utiliza la Hermandad de Jesús
del Prendimiento, mientras que la superior es la que ha servido,
hasta hace unos años, para los desfiles a la Hermandad
de San Juan Evangelista. Ambos tronos fueron cedidos desinteresadamente
por la Hermandad de La Virgen de los Dolores.
Dolorosa en procesión
En estos años se confeccionaron capas de color blanco
y capuz con capirote alto. A las túnicas, de color
azul, se les suprime el agremán que es reemplazado
por una tira de botones, desde el cuello hasta el bajo.
En 1954, siendo presidente D. Francisco Alonso Jiménez,
se trae un espectacular manto y vestido para La Virgen de
los Dolores, donados por las hermanas Ginesa y María
Higuera Monje, y confeccionado por las Carmelitas Descalzas
de Albacete. Debido a las dificultades para adaptar el nuevo
manto al trono, D. Antonio Merino Sahorí diseña
un ingenioso aparato que daría lugar a lo que hoy en
día conocemos como “pollera”.
Se organiza en esta época una Banda de Cornetas y
Tambores con 5 cornetas y 9 tambores. Se elaboran nuevos cetros
de madera que siguen manteniendo la misma forma que sus predecesores.
En 1966 toma el relevo al frente de la Hermandad D. Sixto
Gómez Yáñez. Durante este periodo se
produce el cambio de indumentaria. El nuevo equipo queda compuesto
por túnica y capuz de color granate y capa de color
azul oscuro, con agremanes y cordón en oro. La túnica
era de raso y la capa de terciopelo. Después tanto
túnica como capa pasaron a confeccionarse en terciopelo,
dando lugar al equipo definitivo.
En esta época también se lleva a cabo la restauración
de la capilla de La Virgen de los Dolores con la iniciativa
de la Rama de Mujeres de la Hermandad. |